Tres días en Malmö

3 días en Malmö

Malmö, segundo destino de nuestro viaje, ha sido una de las grandes sorpresas: una ciudad muy pequeña y manejable, con mucho encanto gracias a sus parques y a tener playa, y donde no alquilar bici es casi pecado. En este pequeño resumen, quiero recordar los sitios donde estuvimos, y de paso que sirva como guía a futuros viajeros.

Cómo llegar

Aunque Malmö tiene aeropuerto igual te compensa volar a Copenhage y cruzar en tren, pues son sólo 15 minutos (y unos 20 euros).

Alojamiento

Estuvimos en este maravilloso apartamento situado en Davidshall. Además de que el apartamento era perfecto, la zona resultó ser una cierto porque estaba bastante alejada del centro turístico, tenía cerca la estación de tren de Trianglen y algunos parques y calles de cafés.

Lugares

  • La playa de Ribersborg: la playa de césped de Malmö es un parque más, pero que termina en el mar. Perfecto para hacer pic-nic, trotar y ver el puente de Oresund.

  • La casa de baños Kallbadhuset: mítica casa de baños, donde te separan por sexos y puedes tomar el sol, estar en la sauna y bajar a darte un baño al mar. Además tiene restaurante y bar con terraza, con unas vistas muy agradables del mar y la playa.

  • Parques: los hay clásicos, como el Kungsparken y Pildammsparken y los hay más urbanos, como el Folkets Park, con bar con jardín dentro, conciertos, rampas para patinar y hasta mini-golf.

  • Friisgatan: la calle de los cafés por excelencia, casi todos con terraza. Muy agradable para pasear y tomar algo.

  • Malmö Museer: junto al castillo, museo de ciencia y de la maquinaria, con submarinos, aviones, exposición de animalitos y plantas.

  • Alquiler de bicis: estar en Malmö y no alquilar una bici es perder el tiempo. Recomendamos esta tienda (Fridhems Cykelaffär), que estaba al lado de casa y las bicis eran muy nuevas. El precio era 150 SEK el primer día y 100 SEK el resto de días.

  • Lund: Lund es un bonito pueblo muy cerca de Malmö con muchísima historia. Se puede llegar en tren (20 minutos) y en bici (una hora aproximadamente, todo por carril bici). Nosotros fuimos en bici y volvimos en tren. La excursión vale la pena, en especial el barrio al lado del jardín botánico, y el jardín en sí mismo.

Restaurantes y cafés

  • Konditori Katarina, en Stora Nygatan 29: konditori significa pastelería. Venden unas trenzas buenísimas.

  • Tempo bar: cocina escandinava. Platos no muy grandes pero deliciosos.

  • Jalla Jalla: dicen que es el mejor falafel de la ciudad. Yo sólo digo que estaba buenísimo.

La mentira del padre Miguel Pajares | ZoomNews.es

Yo soy ateo. No agnóstico. Ateo. O sea, que estoy convencido de que los curas se pasan la vida creyendo en una mentira. Creo, además, que toda mentira es dañina. Y de sobremesa en sobremesa exhibo con arrogancia mi materialismo. Pero la coquetería me dura hasta el preciso instante en que me entero de que un misionero se ha dejado la vida en Liberia por limpiarle las pústulas a unos negros moribundos. Entonces me faltan huevos para seguir impartiendo lecciones morales. Principalmente por lo aplastante del argumento geográfico. Él estaba allí con su mentira y yo aquí con mi racionalismo.

No hay cuchara | Take it easy

De hecho, cuando corre por ahí la pregunta de qué se necesita para ser CTO, yo respondería que equilibrio. Una pata en cada lado. Entender la problemática técnica y entender la problemática de negocio, la única manera de sopesar y decidir objetivamente. Saber comunicar a los técnicos por qué no es el momento de buscar un 100% de cobertura de tests, y a la gente de negocio por qué se van a retrasar nuevas características 3 semanas para resolver problemas de diseño sin beneficio inmediato en ventas. Es una bisagra entre esos dos mundos. Y sin experiencia en ambos lados es imposible ser objetivo en las valoraciones. Si crees que el CTO es el mejor técnico de la empresa, estás equivocado.

Pay it forward

I can’t thank the guy who took the time to meet me for coffee. But I can pay it forward by trying to help other people in a small, vanishingly insignificant way. And if some day, I help someone in a way that changes the very course of their life? I might never even know.

The payback I would want isn’t one billable hour or a free sandwich or even their grateful thanks. I don’t even care if they remember my name. I’d rather they pick up the phone and talk to some future 23-year-old when she asks.